El paseo marítimo es el tramo más transitado de la ciudad y también el más turístico, así que la clave está en saber qué merece de verdad tu tiempo entre las tiendas de camisetas. Aquí sigue amarrando una flota pesquera en activo, los leones marinos son un espectáculo genuino y el Ferry Building se ha convertido, casi sin ruido, en uno de los mejores sitios para comer de la ciudad.
Pier 39 y los leones marinos
El verdadero reclamo del Pier 39 son los leones marinos tumbados en las plataformas del muelle K: aparecieron tras el terremoto de 1989 y ya no se fueron. A veces hay cientos, ruidosos y del todo indiferentes. Mejor en invierno, cuando llegan al máximo. El muelle en sí es una galería comercial; el Aquarium of the Bay, en su base, da para una hora bien aprovechada con niños.
El wharf propiamente dicho
Al oeste del muelle, el wharf original sigue desembarcando cangrejo Dungeness y lenguadillas. Las ollas de cangrejo al paso y la crema de almejas en pan de hogaza son el clásico: turístico y sabroso a partes iguales. Cerca: el Musée Mécanique, con máquinas de recreativos antiguas (entrada libre), el submarino de la Segunda Guerra Mundial USS Pampanito y Ghirardelli Square, unas manzanas al oeste, para chocolate y una vista de vuelta al puente.
La rotonda del tranvía
La línea Powell-Hyde termina en Aquatic Park, donde hacen girar el vagón a mano sobre una plataforma. La cola para subir aquí es larga; lo inteligente es cogerlo en una parada más arriba de la cuesta, o simplemente mirar la maniobra y montarse otro día. Nosotros te dejamos y te recogemos, así no andas buscando aparcamiento junto al caos.
El Embarcadero y el Ferry Building
El paseo del Embarcadero recorre el borde de la bahía desde el wharf hacia el sur, bajo el Bay Bridge y junto a los muelles históricos. En su corazón está el mercado del Ferry Building: ostras de Hog Island, pan de Acme, café Blue Bottle y el mercado de productores de los sábados, que ya es un destino en sí. Se come muchísimo mejor aquí que en el propio wharf; ver gastronomía.
Cruceros por la bahía y Alcatraz
Los cruceros por la bahía y el ferry a Alcatraz salen del Pier 33, justo al este del Pier 39. Alcatraz se agota con semanas de antelación: reserva antes de venir y, si puedes, haz la visita nocturna. Los barcos salen llueva o haga sol; abrígate por capas, porque el viento de la bahía muerde. Te dejamos en el embarcadero y estaremos allí cuando vuelvas.
Cómo se organiza la visita
En el paseo marítimo no hay dónde aparcar bien y los cortes de calle son frecuentes. Te dejamos en el Pier 39 o en el Ferry Building, recorres el paseo entre ambos y el coche te espera en el otro extremo: sin parking y sin tener que desandar el camino. Combínalo con el puente o con una ruta panorámica para un día completo.